China pone límites a los nombres de las empresas

September 07, 2017
Varias mujeres trabajan en una fábrica textil de Huaibei (China).
Varias mujeres trabajan en una fábrica textil de Huaibei (China). WOO HE (EFE)

En junio, un fabricante de preservativos del norte de China se convirtió en una sensación en las redes sociales del país asiático. No lo fue por alguna campaña publicitaria creativa, ni por haber ofrecido descuentos en sus productos, ni por ser protagonista de un escándalo. El motivo de mofa (o admiración, para algunos) fue su nombre: “Existe un grupo de jóvenes con sueños, que creen que pueden hacer las maravillas de la vida bajo el liderazgo de la compañía tecnológica de Internet tío Niu, sociedad limitada”. Ni más ni menos que 39 caracteres en mandarín, toda una eternidad.

Por muy poéticos que sean, casos como el de la empresa del tío Niu ya no se pueden repetir. La Administración Estatal de Industria y Comercio emitió este agosto unas nuevas regulaciones que impiden que las empresas de nueva creación tengan nombres “largos y/o extraños”. Son hasta 33 puntos que prohíben cualquier denominación que discrimine por sexo, raza, etnia o religión, que incluya términos políticos sensibles para el régimen chino o que haga apología del terrorismo y el extremismo. Tampoco estará permitido que alguien se defina en su nombre oficial como “el mejor” de su especialidad, ni tampoco incorporar el adjetivo “nacional” propio de las compañías estatales.

Un repaso al registro mercantil chino arroja varios nombres memorables. “Tengo miedo a mi mujer, compañía tecnológica de Pekín”, “Gana 100 millones, empresa de manufacturas de Shenzhen”, “No se lo digas a tu madre, restaurante de Liaoning”, “¿Qué miras?, compañía de Shenzhen” o “Uh Uh, compañía de tecnología eléctrica de Shanghai” son algunos de los más comentados entre los internautas y los medios locales.

Algunos ejemplos dados por las autoridades sobre lo que no se debe hacer incluyen las menciones a Mao Zedong —fundador de la República Popular China—, al Ejército de Liberación Popular o a la secta religiosa Falun Gong, prohibida y perseguida en el país asiático. Uno de los puntos, el que insta a eliminar cualquier referencia al terrorismo, separatismo y extremismo, pone en el mismo saco las palabras “9/11″, fecha de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York; “Turkestán Oriental”, considerado por Pekín un grupo terrorista que busca la independencia de la región de Xinjiang; y “Occupy”, nombre del movimiento de desobediencia civil hongkonés que en 2014 pidió reformas prodemocráticas en la ciudad.

Las autoridades, además, harán un barrido para identificar aquellas empresas que se hayan puesto un nombre prácticamente igual al de otras registradas anteriormente con el objetivo de combatir y evitar las violaciones de propiedad intelectual.

La ley no obliga, en principio, que las compañías que se registraron antes de la aprobación del texto tengan que cambiar sus nombres. Pero sí advierten que, en caso de no adaptarse, estos negocios podrían encontrarse con problemas al tratar con la administración. En cuanto a la longitud, no se ha establecido un número máximo de caracteres, pero se insta a poner nombres que se limiten a “algunas palabras”, no frases. El tío Niu deberá reinventarse; si no en espíritu, al menos formalmente.

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